Diego Frontera empezó su actividad a principio de los noventa cuando en Palermo Viejo comenzaron a reciclarse las casas antiguas, trabajó junto a Diana Ezcurra restaurando aberturas y muebles de madera. Luego con el tiempo y en forma gradual, se independizó y formó su propio equipo de trabajo especializándose en la aplicación de pintura con colores y en la decoración y restauración de casas y departamentos, constituyendo así, un servicio que cubre todas las necesidades de las personas que desean imprimir un cambio particular en sus inmuebles . Brindando una amplia gama trabajos que van de simples refacciones a realizaciones de alto nivel de exigencia estética.